Radiestesia
HERRAMIENTAS:
La radiestesia es una técnica en la que el medidor se encuentra especialmente involucrado. Las herramientas que utilice servirán para magnificar la respuesta que su cuerpo energético percibe. ¿Cómo lo hace? Hasta ahora no hay respuesta científica aunque sí millones de demostraciones empíricas, No obstante, es muy probable que los futuros descubrimientos de la física cuántica permitan aportar una explicación al fenómeno de la radiestesia. Según esta especialidad científica, todo lo que nos rodea posee una vibración con una determinada longitud de onda. Esa onda puede interferir en nuestro cuerpo energético y producir un efecto. Si mantenemos activos el hemisferio derecho del cerebro y utilizamos una herramienta para magnificar la señal, podremos averiguar qué es lo que nos ha producido la reacción.
Las herramientas más básicas y utilizadas por el radiestesista y geobiólogo son el péndulo y las varillas en “L”. El primero puede ser de cualquier material siempre que nos sintamos a gusto con él y sea de nuestro agrado. En primer lugar se ha de establecer un código que relacione un tipo de movimiento con respuestas afirmativas o negativas. Para obtener datos fiables es muy importante que siempre realicemos preguntas cuyas respuestas sean SÍ o NO. De este modo podemos preguntar si algún lugar es perjudicial para la salud, si existe alguna geopatía o si hay una corriente de agua subterránea. Existen además, diversas escalas de medición según autores que permiten establecer la gravedad de la geopatía, siendo la más conocida la de Bovis.
Las varillas en “L” suelen estar fabricadas con cobre o latón cuya frecuencia es especialmente indicada para ser utilizada por el radiestesista. Su utilidad, al igual que con el péndulo es sencilla. Se toman las varillas por el mango corto y nos vamos desplazando. Las zonas neutras dejarán las varillas estáticas; las perjudiciales provocarán una respuesta neuro-muscular en nuestro organismo que será percibida como un desplazamiento de los ejes largos de las varillas hacia el interior; las zonas especialmente beneficiosas y en ocasiones algunas geopatías procedentes de fallas o fisuras, provocan una apertura de las varillas desplazándolas hacia los lados.